Menudo Panorama

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Por Pedro Santa Brígida

Rearme de supervivencia


El apocalipsis no ha llegado aún, pero últimamente podría parecer que está al caer. Escuchar estos días a los líderes patrios y europeos me recuerda a algunos libros y películas de ficción, que por cierto terminan fatal. La política internacional a la que nos está llevando el siniestro dúo formado por Putin y Trump amenaza con acabar con el mundo feliz en el que vivimos hasta la fecha por esta zona de La Tierra. El mensaje se resume en que el país debe rearmarse - perdón, "realizar un esfuerzo en seguridad y defensa" - y cada ciudadano disponer de un kit de supervivencia.

Por si acaso, Europa tiene que estar preparada, insisten nuestros dirigentes. No todos porque una parte del Gobierno (Sumar) y otros socios de investidura (Podemos, ERC y Bildu) mantienen la tesis de que ni un arma más y que, en todo caso, lo que hay que hacer es abandonar la OTAN. Lo sustancial para ellos es continuar adelante con la transición ecológica... Así que nada de comprar o construir aviones, tanques y otras armas, mientras centramos nuestros esfuerzos en acabar con los vehículos contaminantes.

Por no citar la bicha, nos cuenta el presidente Sánchez que hay que "resolver los desafíos en defensa", que la inversión militar se centrará en la tecnología y que la industria del sector aumentará su dimensión en los próximos años. Como suele ser habitual, no hay un plan concreto ni previsión real de euros, aunque se cite, inicialmente, el 2 por ciento del PIB. La idea argumentario es pedir a la Unión Europea que ¿fabrique? el dinero y que organice un ejército común. Y, por supuesto, sin tocar el gasto social, sin sacrificios. Im-presionante. Para entender mejor la situación, las fuentes consultadas apuntan a que Rusia produce más munición que Europa y EEUU juntos en un año.

Al mismo tiempo, la presidenta de la Comisión Europea advierte de que nos vayamos poniendo en lo peor, que no se puede descartar un ataque militar ruso a algún país del Club de los 27. Y por si la agresión armada no llega, pero nos alcanza una catástrofe climática o un ciberataque a escala mundial que desestabilice el sistema que nos hemos montado es menester contar con un kit de supervivencia. En el peor escenario posible es necesario estar preparados para sobrevivir un mínimo de 72 horas ante cualquier contingencia planetaria, subrayan desde Bruselas.

En países como Finlandia, Noruega, Dinamarca o Lituania el pasado año se distribuyeron entre la población documentos con información esencial sobre la manera de actuar ante un desastre como los referidos y, por supuesto, lo indispensable en un kit de supervivencia. En Suecia, además, han recordado al personal que quienes tengan entre 16 y 70 años pueden ser obligados a servir a la patria en caso de conflicto bélico. Cierto es que los ciudadanos de estos territorios viven más cerca del neo imperialismo que impera por la plaza Roja de Moscú. Aunque, en cualquier caso, estar relativamente lejos no nos libraría de una catástrofe bélica global.

Me consta que hay un montón de personas muy precavidas, algunas incluso cercanas a mí, pero hasta la fecha ni me había planteado montar mi propio kit de supervivencia. Ni en la peor época del Covid me pareció oportuno comprar como si no hubiera mañana. Y ahora dudo sobre si continuar con la vida de siempre o gestionar un manual de resistencia, que incluya víveres, botiquín y, por supuesto, unas velas, un transistor de pilas y unas birras. Un dilema que, de momento, me niego a que me incumba. Entre la previsión y la histeria existe un trecho no tan ancho. No obstante, mantendremos la antena encendida, por si las moscas. En los tiempos que corren, todo es posible. Anda mucho desquiciado suelto por ahí, incluso en coche oficial...